Centroamérica impulsa Objetivos de Desarrollo Sostenible y Acuerdos de París

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ENERGIA LIMPIA XXI. Photo by PhotoMIX Ltd. on Pexels.com

ENERGIA LIMPIA XXI. Los países de Centroamérica y República Dominicana que conforman el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) han iniciado un amplio y participativo proceso para la actualización de su Estrategia Regional de Cambio Climático (ERCC), con el objetivo de armonizar este instrumento con el Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático y la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas así como la priorización de acciones de nivel regional que agreguen valor, incorporando el enfoque intersectorial, género y comunicación estratégica.

El proceso, liderado por la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), organismo ambiental regional del SICA, cuenta con el acompañamiento técnico y financiero de la Unión Europea, socio estratégico del proceso de integración regional y que tiene el cambio climático entre sus áreas principales de apoyo en Centroamérica.

La Estrategia Regional de Cambio Climático del SICA fue aprobada oficialmente por los Jefes de Estado y Gobierno del SICA en la 37° Cumbre Presidencial del 22 de Julio 2011. En este encuentro, los mandatarios acordaron “instruir a las secretarías sectoriales del SICA que incorporen e implementen en sus planes de trabajo los compromisos contenidos en las diferentes áreas de la Estrategia Regional de Cambio Climático”, mandato que fue ratificado en la Declaración de Presidentes sobre Gestión de Riesgo y Cambio Climático de diciembre 2011.

Atendiendo a este mandato, la actualización de la ERCC dio inicio este 11 de mayo con el apoyo de la Unión Europea, con la realización de un taller regional en el cual más de una docena de secretarías y entidades sectoriales del SICA, incluido el Consejo Consultivo (CC-SICA) que aglutina a la sociedad civil organizada regionalmente, evaluaron la transversalización e implementación de la ERCC en los subsistemas ambiental, económico y social del Sistema.

En el acto de inicio, el Secretario General del SICA, Dr. Vinicio Cerezo, dio la bienvenida a los asistentes y expresó que el cambio climático “es un problema profundamente humano”. “Los efectos del cambio climático provocan una serie de hechos y circunstancias que afectan la seguridad interna; que provocan a la gente desarrollar procesos migratorios que son infrahumanos; y nos causan agravamiento de la problemática social, económica y humana. Por lo tanto, esta estrategia es definitivamente fundamental”, dijo Cerezo.

A su vez, el Secretario Ejecutivo de la CCAD, Lic. Salvador E. Nieto, expresó: “La Estrategia Regional del Cambio Climático fue aprobada por Presidentes de los países del SICA, por lo tanto es de máxima jerarquía y una carta de navegación a la cual le podemos sacar mucho provecho desde diferentes instituciones. La idea es qué podemos aportar, desde la regionalidad, al cumplimiento de los Acuerdos de París; pero también ser una especie de engranaje entre el compromiso internacional y los compromisos nacionales. Cuál es el valor agregado que la regionalidad puede dar en este tema”.

Finalizada la evaluación, la segunda fase será la actualización de la ERCC, en la cual se irán priorizando e incorporando a la estrategia acciones de nivel regional que agregue valor a los compromisos asumidos individualmente por los países en el marco del Acuerdo de París y los ODS. En esta etapa participarán las secretarías y entidades SICA, además de expertos técnicos en cambio climático de los países, de organismos/agencias de cooperación internacional.

Una vez consensuada la actualización de la Estrategia, se formulará el Plan de Implementación intersectorial de la ERCC 2018-2022, que incluirá indicadores, mecanismos de coordinación y seguimiento permanente para el monitoreo, reporte y verificación.

Todo el proceso tendrá una duración aproximada de cinco meses, en los que se realizarán talleres y reuniones de trabajo con el direccionamiento, retroalimentación y validación político-estratégica de los ministerios y autoridades nacionales rectores de la agenda ambiental y de cambio climático de los países del SICA, siempre con el acompañamiento técnico y financiero de la Unión Europea.

 

El Acuerdo de Paris

En el ámbito de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se firmó el Acuerdo de Paris que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global. El acuerdo fue negociado y aprobado el 12 de diciembre de 2015 durante la XXI Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de la CMNUCC, en Paris, Francia. Su aplicabilidad está prevista para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto.
El acuerdo tiene como objetivo “reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza”, para lo cual determina tres acciones concretas: a) mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales; b) aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de GEI; c) elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de GEI.

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas

El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de 17 objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años. El Objetivo 13, denominado “Acción por el Clima”, llama a adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, tomando en cuenta que el cambio climático afecta a todos los países en todos los continentes. Tiene un impacto negativo en la economía y la vida de las personas, las comunidades y los países.

 

La Región SICA ante el Cambio Climático[1]/[2]

Centroamérica es una de las regiones más expuestas a fenómenos climáticos; sus sociedades y ecosistemas son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático. Es una región recurrentemente afectada por sequías, lluvias intensas, ciclones y el fenómeno El Niño-Oscilación Sur (ENOS). Alberga bosques y ecosistemas de alta biodiversidad, dentro de zonas montañosas, los cuales no sólo enfrentan degradación y deforestación, sino los efectos de alzas en la temperatura y eventos extremos hidrometeorológicos.

El cambio climático está magnificando las vulnerabilidades socioeconómicas de la región e incidirá cada vez más en su evolución económica, dado que los factores dependientes del clima son decisivos para las actividades productivas, como la agricultura y la generación hidroeléctrica, y para sus habitantes y ecosistemas. A la vez, se estima que la región únicamente produce una mínima parte de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) globales: menos de 0,3% de las emisiones sin cambio de uso de tierra y menos de 0,8% de las emisiones brutas totales.

La sequía es otra amenaza creciente. Se ha identificado claramente la existencia de un “corredor seco” que abarca el occidente de Costa Rica y Nicaragua, el sur de Honduras y el oriente de El Salvador y Guatemala, donde se realizan actividades agropecuarias tanto de subsistencia como de gran escala, que de manera recurrente son afectadas por la sequía meteorológica y agrícola. Desde el punto de vista prospectivo, aún en el escenario menos pesimista de cambio climático para Centroamérica, se prevé que el alza de la temperatura afectaría la evapotranspiración, lo que redundaría en mayor aridez, especialmente en la segunda parte del siglo, y afectaría los ecosistemas, la agricultura y la generación de hidroelectricidad. En el escenario más pesimista (A2)18, el efecto sería aún más intenso.

En las negociaciones internacionales, los gobiernos del SICA han priorizado la adaptación y la reducción de la vulnerabilidad, en consideración de las condiciones de la región. Han participado activamente en la creación de la institucionalidad de la CMNUCC para la adaptación, pérdidas y daños, así como el Fondo Verde del Clima, insistiendo en el trato equitativo de la adaptación frente a la mitigación.

Asimismo, han ofrecido contribuir a la reducción de emisiones de GEI en el marco de responsabilidades comunes pero diferenciadas, y de las capacidades y condiciones nacionales, y de un apoyo internacional favorable y previsible, abarcando medios de implementación, como son financiamiento, desarrollo y transferencia de tecnología y fortalecimiento de capacidades.

 

La Unión Europea y el Cambio Climático en CA

En su Programa Indicativo Multianual para el periodo 2014-2021, que contempla las áreas prioritarias para la cooperación de la Unión Europea en Centroamérica, el Cambio Climático y la Gestión de Desastres es una de las tres áreas de intervención, que contemplan además la Integración Económica y la Seguridad Estratégica Regional, contando con un apoyo financiero de alrededor de 115 millones de Euros para ese período.

El objetivo general del asocio de la Unión Europea con el SICA en ese ámbito es contribuir en la construcción de sociedades más resilientes y sostenibles a través de una mejor preparación de la región para enfrentar el cambio climático, apoyando la adopción e implementación de medidas de adaptación, mitigación y reducción del riesgo de desastres y promoviendo inversiones de bajas emisiones.

En línea con la Estrategia Regional de Cambio Climático establecida por el SICA, la Unión Europea se propone actuar conjuntamente en la promoción de la adaptación al cambio climático entre la población y los sectores socioeconómicos, particularmente en áreas prioritarias como la agricultura, los ecosistemas forestales, la biodiversidad, la protección del agua y los entornos costeros y marinos.

Asimismo, fomentar la implementación de medidas destinadas a mejorar la capacidad de mitigación y las inversiones de bajas emisiones, como por ejemplo en fuentes de energía renovables y medidas de eficiencia energética, además de contribuir a la implementación de políticas regionales relevantes tales como la Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgos (PCGIR) y el Plan Regional de Reducción de Desastres (PRRD).

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